Como muchas personas sabéis, desde que entré en la facultad (y escasos años antes) siempre he intentado escribir algún guión y dirigir un corto.¿La razón? Fácil, de cuando tenía 14 años antes que ingeniero quería ser director de cine, pero esa idea la fui descartando por muchas razones, la más importante es que en aquel momento no me gustaba el panorama que el cine español estaba tomando.
La mayoría de esos guiones no han visto la luz dado por corte o porque pensaba que no eran perfectos y que no serían buena idea para hacer algo, con lo que o bien acababa en la papelera o bien los eliminaba de mi ordenador.Sin embargo y tras hacerme con una cámara de vídeo (bueno, más bien es de uso familiar,pero tengo derechos de uso XDXDXD),decidí volver a escribir un guión. El guión estaba basado cómicamente en una escena de Pulp Fiction conocida por la gran de actuación de Samuel L. Jackson y su “Te reto dos veces …”. Incluso parte de los diálogos estaban escritos.
No fue hasta esta mañana cuando me dí cuenta que no soy un buen contador de historias de humor.La razón de este hecho fue porque estaba leyendo el periódico de ayer y no sé por qué me vino a la memoria mi infancia. Veréis, cuando yo era pequeño, pasaba la mayoría de los veranos en Soria, mi abuelo tenía una tienda de ultramarinos con lo que solía ir allá a echar una mano o me pasaba el día en unas oficinas del Ayuntamiento de Soria donde había una chica amiga de mi tía que siempre me andaba dando ejemplares de la revista de cómics que le llegaban a la oficina (allí se dedicaban a actividades culturales destinadas a los jóvenes) y que nadie en Soria reclamaba, así que digamos que tenía mi biblioteca personal de cómics.
Una tarde, leyendo una de esas revistas, vi un relato que me gustó bastante, el dibujo era en blanco y negro, con un diseño parecido a los de Frank Miller en sus viejos tiempos, se llamaba “Ah, Moscú”, en él un extraño hombre llamaba a la puerta y el inquilino le dejaba entrar, posteriormente el invitado saca una pistola y dispara al anfitrión a la cabeza.Una vez muerto, se acerca a una ventana que había y mientras mira hacia el Kremlim, fumando un cigarrillo suspira “Ah, Moscú”.
Como veis el guión es un poco corto, pero fue uno de los comics que más me gustó. Y hoy justamente, cuando me tomaba el desayuno recordé aquella historia y decidí hacer un buen guión basándome en tan grande relato, obviamente estoy cambiando las cosas y también le ando dando un toque personal. Al fin y al cabo, a partir de un hecho, se pueden contar diferentes historias y creo que ya es hora de hacer que una de ellas las cuente yo. Después de todo, no soy un comediante, tan sólo alguien que le gustan los relatos de violencia y con ciertos toques oscuros que considera que ya ha llegado el momento de contar uno de mi propia cosecha.